El romantisismo
El romanticismo es un
movimiento cultural y político que se se desarrolló en la primera mitad del
siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania hasta llegar a otros
países como una reacción revolucionaria contra el racionalismo y el clasicismo
poniendo como prioridad los sentimientos, teniendo fundamentales aportes en los
campos de la literatura, la pintura y la música.
Se caracteriza por la
constante búsqueda de la libertad, es una manera de sentir y concebir la
naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y
particular en cada país donde se desarrolla
Favorecía:
- La conciencia del Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón dieciochesca, dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento.
- La primacía del Genio creador de un Universo propio, el poeta como demiurgo.
- Valoración de lo diferente frente a lo común, lo que lleva una fuerte tendencia nacionalista.
- El liberalismo frente al despotismo ilustrado.
- La originalidad frente a la tradición clasicista y la adecuación a los cánones. Cada hombre debe mostrar lo que le hace único.
- La creatividad frente a la imitación de lo antiguo hacia los dioses de Atenas.
- La obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.
- Pintura romántica:
Es una
consecuencia de una nueva sensibilidad y una nueva forma de ver la sociedad
donde se aspira a nuevas formas de expresión y ya se han liberado las
estructuras sociales en la que ese nuevo hombre que surge se asienta.
Además,
hay una exaltación épica de las grandes victorias napoleónicas
Los artistas y poetas se
emocionan con la posibilidad de representar lo subjetivo, que puede ser la
exaltación del héroe, o luego, con las derrotas, la exaltación del combatiente.
Teodoro Gericault:
Théodore
Géricault nace en 1791 en el pequeño pueblo francés de Rouen en el seno de una
familia acomodada. Representa antes que ningún otro en territorio francés el
Romanticismo, corriente pictórica caracterizada por la supremacía de los
sentimientos ante la razón dejando atrás lo clásico e imponiendo la libertad
como la mejor técnica para imprimir colores y formas en los lienzos.
De vida
intensa y muerte violenta, Géricault comienza sus estudios artísticos con
diecisiete años, haciendo de su carrera y su vida una línea poco continua, más
bien repleta de altibajos que, por otra parte, no podía tratarse de otra forma
si hablamos del Romanticismo y es que Théodore representa en su misma
existencia la esencia del espíritu romántico.
en la
adolescencia comienza a pintar guiado por maestros como Vernet y Guérin. Poco
después, en 1816, siguiendo el gusto aventurero de la época, viaja a Italia
donde entra en contacto con la obra de Miguel Ángel donde se familiariza con su
obra que se convierte en inspiración principal de sus obras presente sobre todo
en la fuerza contenida de los gestos de sus personajes y animales.
Sus
cuadros, expuestos en diferentes países, no fueron, en general, bien acogidos
por la crítica y es que sus obras muestran las rebeldía tanto las temáticas tan
alejadas del clasicismo
Uere
cayendo de un caballo a la corta edad de treinta y tres años en el año 1824
Sus obras
son: Carrera de caballos salvajes de Roma, Los esclavos tratando de parar la
carrera de caballos, La doma de los toros, La Balsa de Medusa, El loco asesino
Delacroix
Delacroix
es el pintor romántico por excelencia. Es la personalidad de un artista
extraordinariamente culto, con buena fama en el ambiente artístico.
Fue el
prototipo de artista inquieto cuyo valor se le fue reconocida en vida.
Se esforzó
por mejorar los procedimientos pictóricos, la técnica de mezcla., etc.
Lo que
mejor expresa es el intento de perfección con que Dante expresó el sentimiento
profundo del dolor, del sentimiento exaltado...
Delacroix
es el único pintor que representa en su época las pasiones de la época:
liberalismo revolucionario, pesimismo byroniano, filohelenismo (pasión por
Grecia) y orientalismo contemporáneo.
Sus obras son: La barca de
Dante, La matanza de Quios, Grecia en pie sobre las ruinas de Missolonghi,
Muerte de Sardanápalos, Decapitación del Dux de Venecia.
Caspar David Friedrich
(Greifswald, 1774-Dresde,
1840) Pintor alemán. Fue el paisajista más notable del romanticismo alemán. En
sus pinturas se encuentra un sentimiento de profundo pánico ante la naturaleza
(Dolmen en la nieve, 1807) y el conocimiento atónito y casi doloroso de la
insuficiencia del hombre frente a su grandeza (El viajero frente al mar de
niebla, 1818). El significado de sus obras se va enriqueciendo por frecuentes
referencias a la mitología alemana; en las pinturas más tardías, el valor
simbólico se hace más evidente en la elección del tema y en la simplificación
de las formas. El artista prefirió el paisaje en determinadas horas del día,
cuando se presta a correlaciones psicológicas más directas, como en las obras
donde aparecen, aisladas y casi perdidas, pequeñas figuras humanas (Dos hombres
contemplando la luna). Es interesante el trabajo de los artistas que actuaron
alrededor de Friedrich, si bien éste no tuvo jamás una verdadera escuela
(Kersting, Carus, Dahl, etc.).
Obras: Acantilados blancos
en Rügen, Monje a la orilla del mar, Arco iris en un paisaje de montaña, Abadía
en el robledal
joseph Mallord William Turner
(Londres, 1775-id.,
1851) Pintor británico. Fue un artista precoz, admitido ya a los catorce años
como alumno en la Royal Academy, de la que fue nombrado miembro asociado en
1799, a los veinticuatro años, y de la que fue también, más tarde, profesor y
vicepresidente. Su prematura inclinación hacia la pintura se concretó desde el
primer momento en una vocación de paisajista, hasta el punto de que fue el
paisaje el único tema que cultivó, y del cual llegó a ser un maestro
indiscutible.
A partir de 1792
adoptó la costumbre de realizar apuntes de paisajes y vistas para venderlos a
grabadores o convertirlos luego en óleos o acuarelas.
Realismo
estilo o movimiento pictórico
que se dio en Francia a mediados del siglo XIX, su principal representante es Gustave
Courbet.
El realismo reivindica el apogeo de
la realidad, la
importancia de los temas cotidianos tratados de un modo objetivo sin
idealización ni pintoresquismo, frente a los grandes temas del pasado-
religión, mitología, alegoría, historia. En este sentido el romanticismo les ha
abierto las puertas al haber insistido tanto en el paisaje, sin mitos, y en lo
popular. En realidad lo
escandaloso de los realistas está en los temas, la manera que tienen de
afrontar la realidad ya que la técnica es más tradicional. Se
niegan a idealizar las imágenes y el hombre aparece en sus tareas normales.
Courbet
Nació en
Ornans en 1819 y se trasladó a París a los veinte años de edad para estudiar
derecho, pero sin embargo, se dedicó a pintar. En la capital francesa recibió
su formación artística, trabajó en la Academia Suiza y copió obras del Museo
del Louvre.
En un
primer momento, pinta el paisaje, especialmente los bosques de Fontainebleau y
retratos, con algunos rasgos románticos. Desarrolló un estilo naturalista y
representó escenas de la vida cotidiana, retratos, desnudos o paisajes.
Courbet
participó en la Revolución de 1848, aunque no intervino en los hechos
sangrientos. A partir de 1849 se vuelve realista. Rechazará la idealización del
arte y la belleza arquetípica, se niega a crear de un mundo ideal al margen de
la vida y estará a favor de la representación directa del entorno, de la
plasmación naturalista, antiacadémica y anticlásica.
Escoge sus
temas de la realidad cotidiana, refleja el trabajo y al trabajador como nuevo
héroe, la vida al aire libre, la ciudad con sus calles, cafés y bailes, la
mujer y la muerte. Creía que el arte podría subsanar las contradicciones
sociales. Su pintura suscitó enormes polémicas por la elección de temas
vulgares.
Su técnica
se caracteriza por una paleta limitada aunque vigorosa, sus composiciones son
sencillas, utiliza gruesos trazos de pintura muy empastada que a menudo
aplicaba con espátula, sobre todo en los paisajes y las marinas, y sus figuras
poseen un modelado sólido y severo.
Courbet
fue nombrado por la revolucionaria Comuna de París en 1871 director de los
museos de la ciudad. Sin embargo, tras la caída de la Comuna, es acusado
falsamente de haber permitido el derribo de la columna triunfal de Napoleón
ubicada en la Plaza Vendôme. Encarcelado y condenado a pagar la reparación,
decidió exilarse a Suiza en 1873, donde continuará pintando hasta su muerte, el
31 de diciembre de 1877.
Obras: El taller del pintor,
El entierro del conde Ornans, Buenos días señor Courbet o el encuentro, Las
bañistas
Daumier
Pintor y caricaturista francés,
cuyas obras, de gran crudeza y dramatismo, tratan lo cotidiano desde una óptica
muy marcada de protesta social. Daumier nació en Marsella y de niño se trasladó
con su familia a París. Trabajó en un tribunal de justicia y en una librería, y
después estudió dibujo y pintura. Comenzó su carrera artística dibujando para
anuncios publicitarios. Fue empleado de la revista cómica La caricature y
adquirió fama por sus litografías de descarnada sátira política. Una de esas
caricaturas, publicada en 1832, mostraba al rey, Luis Felipe I de Orleans, como
Gargantúa (el gigante legendario de la obra de François Rabelais), lo que le
valió a Daumier seis meses de cárcel. Más tarde satirizó a la sociedad burguesa
en una serie de litografías publicadas en el periódico Le charivari y volvió a
la sátira política durante la Revolución de 1848. Las esculturas de escayola
(yeso) y bronce que hizo para utilizar como modelos de sus dibujos de
diferentes personas son muy valoradas por coleccionistas y galerías. Daumier
fue un dibujante de gran talento y muy prolífico, ya que realizó alrededor de
4000 litografías, 300 dibujos y 200 pinturas. Entre sus principales obras, no
fechadas, se incluyen La República (1848), Los ladrones y el asno (Louvre, París)
y El levantamiento (1860, Colección Phillips, Washington)
Obras:
La República, Las lavanderas, Vagón de 3ª clase, El levantamiento, Crispin y
Scapin
Millet
La pobreza definirá la vida
y la obra de Millet. Se inició en el arte del dibujo en su pueblo natal pero el
fallecimiento de su padre provocaría la retirada temporal del mundo artístico
hasta que el ayuntamiento de Grouchy otorgó una beca al joven creador para que
estudiase en París. Allí fue discípulo de P. Delaroche y frecuentó el Museo del
Louvre donde estudia a todos los grandes maestros de la pintura. Inicialmente
se dedicó al retrato y a la mitología para empezar a trabajar más tarde en la
temática campesina continuando los dictados realistas de Courbet. Daumier, J.
Dupré y C. Troyon le animan a participar en el Salon de 1848. Lo hace con la
obra El cribador, hoy en día en el Museo de Louvre de París. Se trata de su
primera composición con tema de campesinos por el que, más tarde, se le
reconocerá y admirará, sobre todo, por otros artistas del siglo XX como el
propio Salvador Dalí, en su conocida obra El Ángelus. En 1859 se instala en
Barbizon, donde permanecerá el resto de sus días, interesado en asuntos rurales
que le valieron la catalogación de socialista. En sus obras describe científicamente
el duro trabajo de los campesinos, que acompaña con toques de espiritualidad. A
pesar de residir en Barbizon nunca tomará parte en esa Escuela de pintores que
allí se formó aunque él mismo los visita e incluso aunque tenían algunos puntos
en común como la búsqueda de un mayor naturalismo. Hacia la década de los
sesenta, su pintura se centra en la visión de un nuevo paisaje influido por
Rousseau y realizado con pastel donde se pueden llegar a apreciar efectos casi
impresionistas y caracteres del Simbolismo. Sus deliciosas escenas del mundo
rural francés influirán en Van Gogh.
Obras: Las espigadoras, El Ángelus,
El sembrador
Simbolismo
fue uno de los movimientos
artísticos más importantes de finales del siglo XIX, originado en Francia y en Bélgica
Pictóricamente las
características más relevantes son las siguientes:
- Color: a veces se utilizaban colores fuertes para resaltar el sentido onírico de lo sobrenatural. Del mismo modo el uso de colores pasteles, por parte de algunos artistas, junto con la difuminación del color, perseguía el mismo objetivo.
- Temática: Pervive un interés por lo subjetivo, lo irracional, al igual que en el romanticismo. No se quedan en la mera apariencia física del objeto sino que a través de él se llega a lo sobrenatural, lo cual va unido a un especial interés por la religión. Los pintores y poetas ya no pretenden plasmar el mundo exterior sino el de sus sueños y fantasías por medio de la alusión del símbolo. La pintura se propone como medio de expresión del estado de ánimo, de las emociones y de las ideas del individuo, a través del símbolo o de la idea.
- Técnicas: Lo que une a los artistas es el deseo de crear una pintura no supeditada a la realidad, en oposición al realismo, y en donde cada símbolo tiene una concreción propia en la aportación subjetiva del espectador y del pintor. No hay una lectura única, sino que cada obra puede remitir cosas distintas a cada individuo. Su originalidad, pues, no estriba en la técnica, sino en el contenido.
Gustave Moreau
(París,
1826-id., 1898) Pintor francés. En 1857 realizó un
viaje a Italia que le permitió conocer la obra de clásicos como Miguel Ángel o Mantegna,
y obtuvo el reconocimiento de la crítica en el Salón de 1864, con Edipo y la Esfinge.
Su período de madurez se inició a partir de 1870. Su obra muestra una clara
preferencia por los temas históricos, bíblicos y mitológicos, siempre
desarrollados de forma inquietante y evocadora, a través de la recreación de
atmósferas exóticas, a menudo orientales, y del dramatismo de las escenas.
Destaca también su particular sentido del color, especialmente llamativo por
sus brillos dorados. De entre sus pinturas cabe destacar, entre otras: Aparición (1876), Quimera (1884) y Júpiter y Semele (1896). Perteneciente a la
corriente simbolista, Moreau inspiró a los futuros artistas surrealistas, sobre
todo a André Breton, Max Ernst y Salvador Dalí. Su obra se exhibe en su mansión
parisina, que en 1902 pasó a ser el Museo Gustave Moreau.
Obras: Hércules y la hidra
de Lerna, Cabeza de Orfeo recogida por una joven, El rapto de Deyanira, Júpiter y Sémele, Edipo y la esfinge.
Gustav Klimt
(Viena, 1862 - id.,
1918) Pintor austriaco. Fue la figura más representativa del modernismo pictórico
(Jugendstil) en el mundo de habla alemana. Se formó en la escuela de artes
aplicadas de su ciudad natal y triunfó como autor de grandes pinturas
decorativas en un estilo de corte academicista, del que constituyen un buen
exponente las pinturas de la escalera del Museo de Historia del Arte de Viena.
En 1897, su interés
por el arte de vanguardia lo llevó a abandonar la Asociación de Artistas
Vieneses y a fundar, con algunos amigos, la famosa Secesión Vienesa, de la que
fue el primer presidente y máximo exponente. Las pinturas murales alegóricas
para la Universidad de Viena, en las que se advierte ya un evidente cambio de
estilo, suscitaron duras críticas, por lo que el artista abandonó el encargo
antes de finalizarlo (las que había concluido las destruyó un incendio en
1945).
Como consecuencia de
este episodio, ya no volvió a recibir encargos oficiales, pese a lo cual realizó
gran cantidad de telas, en primer lugar paisajes plasmados con una concepción
muy peculiar de la perspectiva y en los que predominan las tonalidades verdes,
y después, sobre todo, figuras femeninas, que constituyen lo más conocido y
valorado de su producción.
En estas obras supo
combinar el realismo del retrato con un decorativismo extremo en los fondos y
los vestidos, en los que predominan los tonos amarillos y dorados y los motivos
inspirados en las alas de mariposa o las colas de pavo real. Destacan, entre
otras muchas obras, El beso, Salomé y Judith I, imbuidas todas ellas de una
sensualidad palpable. El Osterreichische Museum de Viena conserva una excelente
colección de su pintura.
Obras: Friso de Beethoven, El
beso, Retrato de Adele Bloch-Bauer I, Judith con la cabeza de Holofernes, Dánae
Odilon Redon
Pintor, grabador y
dibujante francés. Vivió en su ciudad natal hasta 1870, año en que se trasladó
a París, donde en 1884 se convirtió en un personaje público a raíz de la
aparición de una novela en la que el protagonista coleccionaba dibujos suyos.
Hasta entonces se había
dedicado en exclusiva a la ilustración al carboncillo, plasmando imágenes del
todo alejadas de lo común, pobladas de seres fantásticos. Los dibujos que
realizó durante esa etapa, como Orfeo sobre las aguas (Kröller-Müller Museum,
Otterlo) o La araña (Museo del Louvre, París) se caracterizan por sus
contrastes de luces y sombras. En la serie Los negros (dibujos al carbón sobre
papel teñido y litografías) exploró el juego misterioso de las sombras y el
ritmo de las líneas mentalmente concebidas.