jueves, 17 de mayo de 2012

Tarea: Romantisismo, Realismo, Simbolismo


El romantisismo
El romanticismo es un movimiento cultural y político que se se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania hasta llegar a otros países como una reacción revolucionaria contra el racionalismo y el clasicismo poniendo como prioridad los sentimientos, teniendo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música.
Se caracteriza por la constante búsqueda de la libertad, es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla
Favorecía:
  • La conciencia del Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón dieciochesca, dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento.
  • La primacía del Genio creador de un Universo propio, el poeta como demiurgo.
  • Valoración de lo diferente frente a lo común, lo que lleva una fuerte tendencia nacionalista.
  • El liberalismo frente al despotismo ilustrado.
  • La originalidad frente a la tradición clasicista y la adecuación a los cánones. Cada hombre debe mostrar lo que le hace único.
  • La creatividad frente a la imitación de lo antiguo hacia los dioses de Atenas.
  • La obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.


- Pintura romántica:
Es una consecuencia de una nueva sensibilidad y una nueva forma de ver la sociedad donde se aspira a nuevas formas de expresión y ya se han liberado las estructuras sociales en la que ese nuevo hombre que surge se asienta.
Además, hay una exaltación épica de las grandes victorias napoleónicas

Los artistas y poetas se emocionan con la posibilidad de representar lo subjetivo, que puede ser la exaltación del héroe, o luego, con las derrotas, la exaltación del combatiente.
Teodoro Gericault:
Théodore Géricault nace en 1791 en el pequeño pueblo francés de Rouen en el seno de una familia acomodada. Representa antes que ningún otro en territorio francés el Romanticismo, corriente pictórica caracterizada por la supremacía de los sentimientos ante la razón dejando atrás lo clásico e imponiendo la libertad como la mejor técnica para imprimir colores y formas en los lienzos.

De vida intensa y muerte violenta, Géricault comienza sus estudios artísticos con diecisiete años, haciendo de su carrera y su vida una línea poco continua, más bien repleta de altibajos que, por otra parte, no podía tratarse de otra forma si hablamos del Romanticismo y es que Théodore representa en su misma existencia la esencia del espíritu romántico.

en la adolescencia comienza a pintar guiado por maestros como Vernet y Guérin. Poco después, en 1816, siguiendo el gusto aventurero de la época, viaja a Italia donde entra en contacto con la obra de Miguel Ángel donde se familiariza con su obra que se convierte en inspiración principal de sus obras presente sobre todo en la fuerza contenida de los gestos de sus personajes y animales.

Sus cuadros, expuestos en diferentes países, no fueron, en general, bien acogidos por la crítica y es que sus obras muestran las rebeldía tanto las temáticas tan alejadas del clasicismo
Uere cayendo de un caballo a la corta edad de treinta y tres años en el año 1824

Sus obras son: Carrera de caballos salvajes de Roma, Los esclavos tratando de parar la carrera de caballos, La doma de los toros, La Balsa de Medusa, El loco asesino

Delacroix
Delacroix es el pintor romántico por excelencia. Es la personalidad de un artista extraordinariamente culto, con buena fama en el ambiente artístico.
Fue el prototipo de artista inquieto cuyo valor se le fue reconocida en vida.
Se esforzó por mejorar los procedimientos pictóricos, la técnica de mezcla., etc.
Lo que mejor expresa es el intento de perfección con que Dante expresó el sentimiento profundo del dolor, del sentimiento exaltado...
Delacroix es el único pintor que representa en su época las pasiones de la época: liberalismo revolucionario, pesimismo byroniano, filohelenismo (pasión por Grecia) y orientalismo contemporáneo.

Sus obras son: La barca de Dante, La matanza de Quios, Grecia en pie sobre las ruinas de Missolonghi, Muerte de Sardanápalos, Decapitación del Dux de Venecia.

Caspar David Friedrich
(Greifswald, 1774-Dresde, 1840) Pintor alemán. Fue el paisajista más notable del romanticismo alemán. En sus pinturas se encuentra un sentimiento de profundo pánico ante la naturaleza (Dolmen en la nieve, 1807) y el conocimiento atónito y casi doloroso de la insuficiencia del hombre frente a su grandeza (El viajero frente al mar de niebla, 1818). El significado de sus obras se va enriqueciendo por frecuentes referencias a la mitología alemana; en las pinturas más tardías, el valor simbólico se hace más evidente en la elección del tema y en la simplificación de las formas. El artista prefirió el paisaje en determinadas horas del día, cuando se presta a correlaciones psicológicas más directas, como en las obras donde aparecen, aisladas y casi perdidas, pequeñas figuras humanas (Dos hombres contemplando la luna). Es interesante el trabajo de los artistas que actuaron alrededor de Friedrich, si bien éste no tuvo jamás una verdadera escuela (Kersting, Carus, Dahl, etc.).
Obras: Acantilados blancos en Rügen, Monje a la orilla del mar, Arco iris en un paisaje de montaña, Abadía en el robledal

joseph Mallord William Turner
(Londres, 1775-id., 1851) Pintor británico. Fue un artista precoz, admitido ya a los catorce años como alumno en la Royal Academy, de la que fue nombrado miembro asociado en 1799, a los veinticuatro años, y de la que fue también, más tarde, profesor y vicepresidente. Su prematura inclinación hacia la pintura se concretó desde el primer momento en una vocación de paisajista, hasta el punto de que fue el paisaje el único tema que cultivó, y del cual llegó a ser un maestro indiscutible.
A partir de 1792 adoptó la costumbre de realizar apuntes de paisajes y vistas para venderlos a grabadores o convertirlos luego en óleos o acuarelas.



Realismo
estilo o movimiento pictórico que se dio en Francia a mediados del siglo XIX, su principal representante es Gustave Courbet.
El realismo reivindica el apogeo de la realidad, la importancia de los temas cotidianos tratados de un modo objetivo sin idealización ni pintoresquismo, frente a los grandes temas del pasado- religión, mitología, alegoría, historia. En este sentido el romanticismo les ha abierto las puertas al haber insistido tanto en el paisaje, sin mitos, y en lo popular. En realidad lo escandaloso de los realistas está en los temas, la manera que tienen de afrontar la realidad ya que la técnica es más tradicional. Se niegan a idealizar las imágenes y el hombre aparece en sus tareas normales.

Courbet
Nació en Ornans en 1819 y se trasladó a París a los veinte años de edad para estudiar derecho, pero sin embargo, se dedicó a pintar. En la capital francesa recibió su formación artística, trabajó en la Academia Suiza y copió obras del Museo del Louvre.
En un primer momento, pinta el paisaje, especialmente los bosques de Fontainebleau y retratos, con algunos rasgos románticos. Desarrolló un estilo naturalista y representó escenas de la vida cotidiana, retratos, desnudos o paisajes.
Courbet participó en la Revolución de 1848, aunque no intervino en los hechos sangrientos. A partir de 1849 se vuelve realista. Rechazará la idealización del arte y la belleza arquetípica, se niega a crear de un mundo ideal al margen de la vida y estará a favor de la representación directa del entorno, de la plasmación naturalista, antiacadémica y anticlásica.
Escoge sus temas de la realidad cotidiana, refleja el trabajo y al trabajador como nuevo héroe, la vida al aire libre, la ciudad con sus calles, cafés y bailes, la mujer y la muerte. Creía que el arte podría subsanar las contradicciones sociales. Su pintura suscitó enormes polémicas por la elección de temas vulgares.

Su técnica se caracteriza por una paleta limitada aunque vigorosa, sus composiciones son sencillas, utiliza gruesos trazos de pintura muy empastada que a menudo aplicaba con espátula, sobre todo en los paisajes y las marinas, y sus figuras poseen un modelado sólido y severo.
Courbet fue nombrado por la revolucionaria Comuna de París en 1871 director de los museos de la ciudad. Sin embargo, tras la caída de la Comuna, es acusado falsamente de haber permitido el derribo de la columna triunfal de Napoleón ubicada en la Plaza Vendôme. Encarcelado y condenado a pagar la reparación, decidió exilarse a Suiza en 1873, donde continuará pintando hasta su muerte, el 31 de diciembre de 1877.

Obras: El taller del pintor, El entierro del conde Ornans, Buenos días señor Courbet o el encuentro, Las bañistas

Daumier
Pintor y caricaturista francés, cuyas obras, de gran crudeza y dramatismo, tratan lo cotidiano desde una óptica muy marcada de protesta social. Daumier nació en Marsella y de niño se trasladó con su familia a París. Trabajó en un tribunal de justicia y en una librería, y después estudió dibujo y pintura. Comenzó su carrera artística dibujando para anuncios publicitarios. Fue empleado de la revista cómica La caricature y adquirió fama por sus litografías de descarnada sátira política. Una de esas caricaturas, publicada en 1832, mostraba al rey, Luis Felipe I de Orleans, como Gargantúa (el gigante legendario de la obra de François Rabelais), lo que le valió a Daumier seis meses de cárcel. Más tarde satirizó a la sociedad burguesa en una serie de litografías publicadas en el periódico Le charivari y volvió a la sátira política durante la Revolución de 1848. Las esculturas de escayola (yeso) y bronce que hizo para utilizar como modelos de sus dibujos de diferentes personas son muy valoradas por coleccionistas y galerías. Daumier fue un dibujante de gran talento y muy prolífico, ya que realizó alrededor de 4000 litografías, 300 dibujos y 200 pinturas. Entre sus principales obras, no fechadas, se incluyen La República (1848), Los ladrones y el asno (Louvre, París) y El levantamiento (1860, Colección Phillips, Washington)
Obras: La República, Las lavanderas, Vagón de 3ª clase, El levantamiento, Crispin y Scapin

Millet
La pobreza definirá la vida y la obra de Millet. Se inició en el arte del dibujo en su pueblo natal pero el fallecimiento de su padre provocaría la retirada temporal del mundo artístico hasta que el ayuntamiento de Grouchy otorgó una beca al joven creador para que estudiase en París. Allí fue discípulo de P. Delaroche y frecuentó el Museo del Louvre donde estudia a todos los grandes maestros de la pintura. Inicialmente se dedicó al retrato y a la mitología para empezar a trabajar más tarde en la temática campesina continuando los dictados realistas de Courbet. Daumier, J. Dupré y C. Troyon le animan a participar en el Salon de 1848. Lo hace con la obra El cribador, hoy en día en el Museo de Louvre de París. Se trata de su primera composición con tema de campesinos por el que, más tarde, se le reconocerá y admirará, sobre todo, por otros artistas del siglo XX como el propio Salvador Dalí, en su conocida obra El Ángelus. En 1859 se instala en Barbizon, donde permanecerá el resto de sus días, interesado en asuntos rurales que le valieron la catalogación de socialista. En sus obras describe científicamente el duro trabajo de los campesinos, que acompaña con toques de espiritualidad. A pesar de residir en Barbizon nunca tomará parte en esa Escuela de pintores que allí se formó aunque él mismo los visita e incluso aunque tenían algunos puntos en común como la búsqueda de un mayor naturalismo. Hacia la década de los sesenta, su pintura se centra en la visión de un nuevo paisaje influido por Rousseau y realizado con pastel donde se pueden llegar a apreciar efectos casi impresionistas y caracteres del Simbolismo. Sus deliciosas escenas del mundo rural francés influirán en Van Gogh.

Obras: Las espigadoras, El Ángelus, El sembrador





Simbolismo
fue uno de los movimientos artísticos más importantes de finales del siglo XIX, originado en Francia y en Bélgica
Pictóricamente las características más relevantes son las siguientes:
  • Color: a veces se utilizaban colores fuertes para resaltar el sentido onírico de lo sobrenatural. Del mismo modo el uso de colores pasteles, por parte de algunos artistas, junto con la difuminación del color, perseguía el mismo objetivo.
  • Temática: Pervive un interés por lo subjetivo, lo irracional, al igual que en el romanticismo. No se quedan en la mera apariencia física del objeto sino que a través de él se llega a lo sobrenatural, lo cual va unido a un especial interés por la religión. Los pintores y poetas ya no pretenden plasmar el mundo exterior sino el de sus sueños y fantasías por medio de la alusión del símbolo. La pintura se propone como medio de expresión del estado de ánimo, de las emociones y de las ideas del individuo, a través del símbolo o de la idea.
  • Técnicas: Lo que une a los artistas es el deseo de crear una pintura no supeditada a la realidad, en oposición al realismo, y en donde cada símbolo tiene una concreción propia en la aportación subjetiva del espectador y del pintor. No hay una lectura única, sino que cada obra puede remitir cosas distintas a cada individuo. Su originalidad, pues, no estriba en la técnica, sino en el contenido.




Gustave Moreau
(París, 1826-id., 1898) Pintor francés. En 1857 realizó un viaje a Italia que le permitió conocer la obra de clásicos como Miguel Ángel o Mantegna, y obtuvo el reconocimiento de la crítica en el Salón de 1864, con Edipo y la Esfinge. Su período de madurez se inició a partir de 1870. Su obra muestra una clara preferencia por los temas históricos, bíblicos y mitológicos, siempre desarrollados de forma inquietante y evocadora, a través de la recreación de atmósferas exóticas, a menudo orientales, y del dramatismo de las escenas. Destaca también su particular sentido del color, especialmente llamativo por sus brillos dorados. De entre sus pinturas cabe destacar, entre otras: Aparición (1876), Quimera (1884) y Júpiter y Semele (1896). Perteneciente a la corriente simbolista, Moreau inspiró a los futuros artistas surrealistas, sobre todo a André Breton, Max Ernst y Salvador Dalí. Su obra se exhibe en su mansión parisina, que en 1902 pasó a ser el Museo Gustave Moreau.
Obras: Hércules y la hidra de Lerna, Cabeza de Orfeo recogida por una joven, El rapto de Deyanira,  Júpiter y Sémele, Edipo y la esfinge.

Gustav Klimt
(Viena, 1862 - id., 1918) Pintor austriaco. Fue la figura más representativa del modernismo pictórico (Jugendstil) en el mundo de habla alemana. Se formó en la escuela de artes aplicadas de su ciudad natal y triunfó como autor de grandes pinturas decorativas en un estilo de corte academicista, del que constituyen un buen exponente las pinturas de la escalera del Museo de Historia del Arte de Viena.
En 1897, su interés por el arte de vanguardia lo llevó a abandonar la Asociación de Artistas Vieneses y a fundar, con algunos amigos, la famosa Secesión Vienesa, de la que fue el primer presidente y máximo exponente. Las pinturas murales alegóricas para la Universidad de Viena, en las que se advierte ya un evidente cambio de estilo, suscitaron duras críticas, por lo que el artista abandonó el encargo antes de finalizarlo (las que había concluido las destruyó un incendio en 1945).
Como consecuencia de este episodio, ya no volvió a recibir encargos oficiales, pese a lo cual realizó gran cantidad de telas, en primer lugar paisajes plasmados con una concepción muy peculiar de la perspectiva y en los que predominan las tonalidades verdes, y después, sobre todo, figuras femeninas, que constituyen lo más conocido y valorado de su producción.
En estas obras supo combinar el realismo del retrato con un decorativismo extremo en los fondos y los vestidos, en los que predominan los tonos amarillos y dorados y los motivos inspirados en las alas de mariposa o las colas de pavo real. Destacan, entre otras muchas obras, El beso, Salomé y Judith I, imbuidas todas ellas de una sensualidad palpable. El Osterreichische Museum de Viena conserva una excelente colección de su pintura.

Obras: Friso de Beethoven, El beso, Retrato de Adele Bloch-Bauer I, Judith con la cabeza de Holofernes, Dánae


Odilon Redon
Pintor, grabador y dibujante francés. Vivió en su ciudad natal hasta 1870, año en que se trasladó a París, donde en 1884 se convirtió en un personaje público a raíz de la aparición de una novela en la que el protagonista coleccionaba dibujos suyos.
Hasta entonces se había dedicado en exclusiva a la ilustración al carboncillo, plasmando imágenes del todo alejadas de lo común, pobladas de seres fantásticos. Los dibujos que realizó durante esa etapa, como Orfeo sobre las aguas (Kröller-Müller Museum, Otterlo) o La araña (Museo del Louvre, París) se caracterizan por sus contrastes de luces y sombras. En la serie Los negros (dibujos al carbón sobre papel teñido y litografías) exploró el juego misterioso de las sombras y el ritmo de las líneas mentalmente concebidas.

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